El costo de la ignorancia – Reflexión

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Siempre ha sido mi política el escribir mis propios artículos, pero me he encontrado uno que no puedo dejar de compartir. Al final encontrarán los créditos.

El costo de la ignorancia es altísimo para las naciones, para las democracias, para los individuos, para la seguridad social, para combatir la pobreza, para construir buenos ciudadanos, para la producción local y nacional, para el progreso de las repúblicas, para combatir las endemias y enfermedades y los crímenes de lesa patria y lesa humanidad, para el desarrollo integral, para la convivencia pacífica, para aprender a ser felices y buenos prójimos… y para todo. Y por ello todos los gobiernos deben hacer todo lo posible por derrotar la ignorancia en el seno de todas las comunidades, y es una prioridad e imperativo del momento, por medio de la formación y educación ciudadana acelerada e informal, ya que no hay otra manera que el desarrollo personal de los individuos, y la construcción del hombre por medio de la formación y educación integral permanente y activa.

Hoy en día existen muchos medios y herramientas de trabajo para derrotar este flagelo de la ignorancia, el auto-didactismo por medio de los libros especializados que los gobiernos deben suministrar en calidad de préstamo a los educandos, masivos programas de educación por radio, la televisión y la prensa escrita; por medio de conferencias en las escuelas, colegios y universidades a los padres de familia y comunidad en general, y por medio de boletines repartidos masivamente, y por otros diferentes sistemas.

La ignorancia es la culpable de la mediocridad de mucha gente, del gran atraso de las comunidades y naciones, y de las mismas personas, ya que tenemos letrados ignorantes y muchas otras clases de individuos que son ignorantes funcionales y analfabetas funcionales, gracias al gran descuido de los gobiernos en la educación de los pueblos, puesto que sólo cuentan con una instrucción industrializada fatigosa, demasiado prolongada y con resultados desastrosos, en tanto se carece de una verdadera educación integral, que es la que necesitan los niños, los jóvenes y los adultos para formar buenos ciudadanos, responsables de la nación y de la consolidación de su democracia, y principiando por una buena educación desde el hogar que se tiene tan descuidada.

Necesitamos de una maduración psicológica y emocional, porque este es el proceso mediante el cual el individuo se prepara para la lucha por la vida, y debe hacer parte de la educación, porque es primordial, pero ello no se concibe en estos establecimientos de enseñanza, y no sólo se hace necesario una reforma educativa, reducir el largo período de escolaridad que está ocupando más de un cuarto de vida de los educandos, sino concebir verdaderos programas educativos para las comunidades que cubran a los no escolares, lo mismo que a los estudiantes. De manera que hay una gran ignorancia cultural en la cual es ostensible la ignorancia sobre la lucha por la vida y sobre las inmensas capacidades de las personas para la creatividad, la cual no se practica por falta de orientación, y que para sacar a los individuos de ella, sólo basta ponerlos en contacto con lo que entiendan, aparte de que la persona no es sola la responsable de su ignorancia, sino el mismo gobierno por sus malos métodos educativos y culturales, creyendo que sólo dándole música, poesía y espectáculos multitudinarios… va a sacar de la ignorancia funcional y del analfabetismo funcional a sus connacionales.

Tomado del Nuevo Siglo: Reflexiones para cada día
Por Jaime Bedoya Martínez
jbedoya@nuevosiglonews.com

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