Flúor, ¿Nos están envenenando?

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Me he encontrado este interesante artículo en el blog de un colega y con su autorización deseo compartirlo con ustedes. A mi gusto puede ser un poco alarmista, pero me parece encantadora la forma en que nos aporta sus comentarios. En lo personal, disfruté mucho de este aporte el cual copio textualmente:

Flúor, ¿Nos están envenenando?

Hace algún tiempo cayó en mis manos una revista (Enigmas año X nº 103) en ella había un artículo de “David Heylen Campos” que me dejó perplejo; y decía entre otras cosas: “el flúor es un veneno de los más potentes que existen”. Me quedé pálido de la impresión ¡y pensar que tres veces al día lo utilizaba para el aseo de mis dientes y yo sin saberlo! A raíz de esto, investigué un poco por ahí, para tratar de informarme bien y saber con qué o quién estaba tratando.

La verdad, si es usted una persona sensible, será mejor que no siga leyendo estás líneas que siguen a continuación o corre el peligro de no utilizar más la pasta dental (fluorada). Y lo que es peor, no abrir jamás el grifo del agua de su casa. ¡El que avisa no es traidor!

Para empezar habría que definir primero, ¿qué es el Flúor?

El Flúor, del latín fluere, que quiere decir “fluir” es un gas a temperatura ambiente, de color verde-amarillento, de olor penetrante y muy desagradable; es altamente corrosivo y muy venenoso. Está formado por moléculas biatómicas “F2”. Es un elemento químico de número atómico 9, situado en el grupo de los halógenos (grupo 17) de la tabla periódica de los elementos. Su símbolo es “F”. También es el elemento más reactivo de toda la tabla periódica y forma compuestos con prácticamente todos los demás elementos, incluyendo los gases xenón y radón. Es un elemento muy abundante en la corteza terrestre “950 ppm” y en el agua de mar se encuentra en una proporción de “1,3 ppm”. Se obtiene mediante electrolisis.

En forma pura, es altamente peligroso y puede originar graves quemaduras en la piel y vías respiratorias. Nuestro “amigo” el Flúor –al menos eso creía yo- es una potente bomba si se combina con el hidrógeno. Y por si esto no fuera poco, el flúor también reacciona fuertemente con el silicio, por lo que no se puede guardar en recipientes de vidrio. En su estado gaseoso el Flúor, consigue que el agua, vidrio y otros metales se quemen en una llama brillante –casi nada- con “amigos” así, quien quiere enemigos.

Según la historia de nuestro “amigo”, ya fue descrito en 1529 por Georigius Agricola; ya que lo usaban como fundente de metales y minerales. Muchos investigadores posteriores como, Antoine Lavoisier o Louis Thenard entre otros, realizaron experimentos con el Flúor (algunos acabaron en tragedia). No se consiguió aislarlo hasta 1886, porque cuando se separaba de algunos de sus compuestos, inmediatamente reaccionaba con otras sustancias. Lo consiguió aislar el químico francés, Henri Moissan.

El primer uso que se le dio a nuestro “amigo”, como no podía ser de otra manera, fue en el “Proyecto Manhattan”. En la obtención de hexafluoruro de uranio, UF6, empleado para la separación de uranio. Aún hoy se emplea en los procesos de energía nuclear.

También se usa para obtener lo que llamamos Teflón (politetrafluoroetileno), se obtiene a través de la polimerización de clorodifluorometano, el cual se obtiene a partir de la fluoración del correspondiente derivado halogenado con fluoruro de hidrógeno (HF). Su empleo está muy difundido hoy en día en el recubrimiento de sartenes, hojas de afeitar y demás utensilios domésticos. Pero a la larga pueden ser peligrosos y cancerígenos.

Pero ahora vamos a lo que… según dicen es ventajoso para el ser humano – y que yo voy, según los datos obtenidos a refutar-

Los odontólogos y odontopediatras dicen que el Flúor evita el proceso de caries y aumenta la resistencia del esmalte dental, actuando como refuerzo y evitando su disolución. Nuestro “amigo” tiene un efecto destructivo contra la placa bacteriana e inhibe parcialmente la producción de ácidos de las bacterias, siendo tóxica para éstas. También dicen que puede ayudar, y bastante bien contra la osteoporosis.

Ustedes dirán porque critico tanto a esta sustancia que nos previene de la caries. Y yo les contestaré que lo que critico no es a la sustancia en sí, sino a las autoridades. Veréis, como he dicho antes, el Flúor es abundante en la naturaleza (Flúor orgánico) y lo aportamos a nuestro organismo de forma natural, en el agua que bebemos y en la comida (trigo, arroz, patata, té, etcétera). Éste sería el método ideal de asimilación, pero según los mandamases no es suficiente. ¿Por qué? –los intereses de siempre-

Las autoridades decidieron en su momento, añadir al agua que consumimos dosis controladas de Flúor, a la pasta de dientes, enjuagues bucales y un sin fin de etcéteras. Pero sólo como medida preventiva contra la caries. La concentración de nuestro “amigo” en el agua debe situarse entre 0,7 y 1,2 partículas por millón. ¡Como nos quieren las autoridades! Y digo yo, a quién de nosotros nos han preguntado, para hacer eso…

Y voy a explicar el porqué estoy en desacuerdo con lo que aparentemente parece ser un acto en nuestro beneficio. Por favor, abróchense los cinturones…

Ese flúor que añaden al agua de consumo es un subproducto muy tóxico, obtenido de la contaminante fabricación del aluminio (Flúor inorgánico). Como en su día no sabían que hacer con esa cantidad de residuos fluorados, y coincidiendo con un estudio que decía que el Flúor fortalece los dientes, esta gente vio el cielo abierto y ¡ala!, a esparcirlo por doquier.

Pero lo que no dicen esta manada de carroñeros, es que el exceso de Flúor endurece los huesos y dientes, quedando débil por dentro y a la larga se hacen quebradizos. Y no contento con lo que nos añaden al agua y otros productos sin que lo sepamos, es que en nuestras ciudades y zonas industriales estamos expuestos a dosis muy altas –que digo muy altas, tremendamente altas- es Flúor inorgánico y su exceso origina:

1. Caries ¡que casualidad!

2. Osteoporosis –huesos quebradizos, y luego dicen que podía ayudar en su prevención-.

3. Daños en riñones, huesos y músculos.

4. Fluorosis, enfermedad que se da especialmente por sobredosis; y cuyos síntomas son: moteado del esmalte, aumento de la masa ósea con calcificaciones ligamentarias, especialmente en la columna vertebral (espondilitis deformante).

Seguramente alguno dirá: son muy pequeñas cantidades las que se echan, y yo le diré, las lesiones no son inmediatas, pueden tardar 20 años en manifestarse, en casos de sobredosis. La tasa de Flúor plasmática permanece constante en casos de exceso. Exceso que vamos aumentando día a día.

Luego tenemos el gas de Flúor que expelen algunas fábricas al aire, son mortales de necesidad –y no exagero-, luego también lo encontramos en todos los alimentos procesados, ya que el agua que usan está Fluorada.

¡Ah! ¿Sabían que el Fluoruro de sodio está registrado en la EPA (Agencia del Medioambiente) como un veneno para ratas? Pero bueno, estamos acostumbrados ¿no? ya que también en el agua del grifo –sí, ese que tenemos en la cocina, y que abrimos todos los días para hacernos el café y el potaje- está contaminada con cloro, plomo, arsénico, Flúor y compuesto residuales, mas bacterias patógenas súper resistentes. Y me he quedado corto. Tendríamos que utilizar un moderno revitalizador de agua o un filtro purificador, y no sé si eso sería bastante.

Pero todavía no me he quedado contento, verán que llevo toda la razón.

Existen investigaciones realizadas, que achacan a nuestro “amigo” el provocar cáncer, defectos en el feto, sistema respiratorio, riesgos para el sistema nervioso, gastrointestinal y urinario.

Pero por qué tanto interés de las agencias gubernamentales en su distribución en todos los canales de consumo, a parte del interés de las empresas de producción del aluminio. Pues muy sencillo, se demostró que nuestro “amigo” amansa el carácter (recuerdan trastorno de conducta) y aún sabiendo de su toxicidad, lo fueron instaurando –quizás interesa una sociedad de “zombis deformados”, que no piensen mucho y no hagan demasiadas preguntas-

Me veo en la obligación de decirles que el agua de botella está tratada igualmente con nuestro “amigo”; casi todas exceden el límite permitido. Lo más seguro –si es que es seguro- sería 1mg/l, pero es que la mayoría no reflejan ningún dato al respecto; ¡vamos! que no indica que lleve Flúor. ¿Por qué ocultan este dato en sus etiquetas…?

Como conclusión tenemos:

1.: No existe aún un acuerdo entre los científicos del porcentaje necesario de fluoración del agua.

2.: Menos aún su efectividad en la prevención de la caries.

3.: Nos intentan demostrar que el Flúor (inorgánico) extraído de la industria es eliminado de está, añadiéndolo a las aguas y a toda la cadena alimenticia. Admitiendo que es a favor de nuestra salud.

4.: El Flúor es un elemento que consigue hacer de moléculas sanas, que se conviertan en tumorales.

5.: Si como hemos visto el Flúor se acumula en el cuerpo del ganado y plantas, provocando graves enfermedades, ¡no es lógico pensar que nosotros corremos el mismo peligro!

6.: Según otros especialistas, con el Flúor (orgánico) que existe de forma natural en el entorno, y que ingerimos con el agua y alimento, estamos aportando las dosis necesarias para nuestro desarrollo óseo. No siendo necesario más aporte.

7.: Existen leyes que regulan e incluso prohíben que las industrias contaminen con dichos producto o derivados (poseo informes de uno de estos juicios, en la que se condena a «Aluminio Español SA» y «Alúmina Española SA» por un vertido de Flúor y otros gases tóxicos).

Como vemos hay opiniones y datos para todos los gustos. Por una parte leyes estatales que consienten su uso, y que incomprensiblemente a la vez la catalogan como producto muy tóxico y peligroso. Otros que lo colman de virtudes y que sirve para todo.

¿Qué oscuros intereses se esconde tras esto.?

Bueno, siento haber alarmado a más de uno/a, pero tenía que escribirlo, quería seguir dando más información sobre este asunto…pero se me ha hecho tarde y tengo que ir a “lavarme los dientes”; aunque pensándolo mejor buscare una pasta dental sin Flúor.

BLIBIOGRAFÍA:

1.: Enigmas año X nº 103.

2.: Anestesia inhalatoria (Dra. M. Ballvé Ferrer)

3.: La fluoración de aguas de la región de Murcia (Laboratorio de la Consejería de Sanidad y Política Social, Sección de Sanidad Ambiental de la Consejería de Sanidad y Política Social)

4.: Catálogo del anexo I del reglamento de la calidad del agua.

5.: New England Journal of Medicine (22 de Marzo de 1990)

6.: Matías Rath “Son las multinacionales farmacéuticas las que controlan el mundo”

Fuente

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