orden y limpieza

Importancia del orden y la limpieza

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¿Cuánta importancia tiene el ORDEN y la LIMPIEZA?

Ni el ORDEN ni la LIMPIEZA significan lo mismo para todo el mundo, ni se aplica igual para todas las situaciones. En este artículo veremos que, aunque juegan un papel primordial en el cumplimiento de objetivos personales, en la comunidad y en las organizaciones, su valor toma importancia de formas muy particulares.

Ante todo es un lenguaje

Cuando se habla de ORDEN y LIMPIEZA, la gente considera que se trata de algo muy simple, pero la verdad es que cada quien evidencia aspectos muy significativos de la personalidad, que demuestran que se trata de un tema complejo y que delata en silencio cómo es cada persona.

Desde el lenguaje corporal, la presentación personal, la vestimenta, las pertenencias, la vivienda y hasta el puesto de trabajo de cada persona describen, de alguna forma, la manera en que cada quien interpreta estos valores. No estoy sugiriendo que ello los defina, pero entenderlo es clave para abordar este tema desde una manera cultural y social que nos involucra a todos.

Los que aprendemos

Las normas en cuanto al ORDEN varían en todo el mundo, y la gente desarrolla diversos conceptos sobre lo que constituye la LIMPIEZA. En el pasado, el ambiente pulcro y ordenado de las escuelas de muchos países ayudaba a los estudiantes a cultivar buenos hábitos sobre el ORDEN y la LIMPIEZA. En la actualidad, los patios de algunas escuelas están tan llenos de basura y desperdicios, que en nada se parecen a un lugar apropiado para jugar o hacer ejercicios. Lo mismo se aprecia en las aulas pues, aunque no es una regla general, tareas como “recoger la basura” o “dejar todo limpio”, en muchos casos son interpretados como formas de castigo y los estudiantes terminan creyendo que eso no es su responsabilidad. Recuerdo una vez que una madre le contradijo al director de un centro educativo que su hijo iba a la escuela a educarse y no a limpiarla, cuando se le pidió al niño de 12 años que recogiera la envoltura que había dejado en el piso del aula.

Por otro lado, los adultos no siempre son buenos modelos de limpieza, ni en la vida cotidiana ni en los negocios. Por ejemplo, muchos lugares públicos están sucios y en malas condiciones, trabajan en silencio para empresas que contaminan el ambiente o bien, se hacen de la vista gorda cuando sienten que no es algo que les afecta en forma directa. Sin embargo, los problemas de ORDEN y LIMPIEZA no son causados en realidad por empresas y negocios sin rostro, sino por personas con hábitos personales antihigiénicos los cuales usualmente permitimos que sucedan.

Algunas personas piensan que la limpieza es un asunto personal que no le atañe a nadie más. Pero la verdad es que prácticas irresponsables, tan básicas como no lavarnos las manos, o mantener un orden adecuado, pueden repercutir en la salud y seguridad de muchas personas. Nadie debería poner en peligro nuestra salud debido a sus hábitos antihigiénicos.

Los tiempos han cambiado

Suellen Hoy, en su libro “Cómo librarse de la suciedad” (Chasing Dirt), plantea la pregunta: “¿Somos tan limpios como antes?” y nos lleva a pensar que “quizás no”, y dice que la razón principal son los valores sociales cambiantes. Según ella, dado que la gente pasa cada vez menos tiempo en casa, sencillamente contrata a otras personas para que hagan la limpieza por ellos. Por consiguiente, mantener un ambiente aseado ya no es una prioridad personal. “No importa si la ducha no está limpia, si yo estoy limpio”—dijo alguien por allí—.

Las personas ya no se preocupan tanto por la limpieza de sus hogares o sus trabajos, mientras que ellos puedan dar una buena apariencia. No obstante, la limpieza implica mucho más que la apariencia externa; es toda una ética de vida sana, y un modo de pensar y sentir que abarca nuestras normas morales: un compromiso de todos.

Desde que los estudios demostraron la existencia de la relación entre las enfermedades y las bacterias en el siglo XVIII y XIX, se tomaron muchas medidas exitosas que cambiaron la actitud de la gente hacia el ORDEN y la LIMPIEZA en los hogares y lugares públicos. Pero a nivel comercial y posteriormente laboral, la “pasión por la limpieza” ha marchado en dirección opuesta, haciéndole creer a los consumidores que las personas triunfadoras y atractivas rara vez se les ve limpiando la casa, barriendo el patio, recogiendo la basura o limpiando su escritorio.

También hay quienes piensan que el empleo es lo que sufraga sus gastos, mientras que los quehaceres domésticos u otras tareas de limpieza no tienen ningún valor económico. Además, ¿por qué deberían preocuparse por la limpieza de su comunidad o del medio ambiente, si no van a recibir ninguna recompensa económica? Al razonar así, algunos piensan que la limpieza solo abarca la higiene personal. De igual forma en sus trabajos, las personas han creído que el ORDEN y la LIMPIEZA son roles ajenos a sus responsabilidades y para eso existe el personal de limpieza. Pero la realidad es que hay un valor intrínseco en asumir el compromiso de velar activamente por un ambiente limpio, ordenado, higiénico, seguro y agradable, el cual promueve una actitud positiva en todas las tareas, lo cual consolida e incrementa la reputación y prestigio de los servicios, y el trabajo que se realiza.

Conclusión

La Tierra, con sus muchos ciclos ecológicos, es una maravilla que se limpia a sí misma, y está diseñada para que sus habitantes vivan en condiciones limpias y saludables. De igual forma, cada persona está relacionada al menos con cuatro aspectos de ORDEN y LIMPIEZA personal (espiritual, moral, mental y físico) que debe vigilar manteniendo en equilibrio, sin llevar ninguno a los extremos. Es responsabilidad de cada persona, desde sus propias capacidades, el aportar en favor del ORDEN y la LIMPIEZA por la seguridad, la salud y el bienestar de las demás personas.

Así como queremos vivir en un hogar donde sentirnos bien y donde es responsabilidad de todos sus ocupantes el mantenerlo ordenado y limpio, debemos propiciar un excelente lugar para trabajar. Cuando nuestro entorno de trabajo está desorganizado y sin limpieza, perderemos la eficiencia; y los resultados se reducen. Para conseguir un grado de seguridad y rendimiento aceptable, es importante asegurar y mantener el ORDEN y la LIMPIEZA donde trabajamos. No sólo se evitan accidentes y lesiones, sino que se ahorra espacio, tiempo y recursos. Si creamos las condiciones adecuadas tendremos un ambiente más agradable, más productivo, más eficiente y con una mejor imagen que beneficiará nuestro servicio o a nuestros clientes.

Un lugar está en orden cuando NO hay cosas innecesarias… y cuando todas las cosas necesarias están en su lugar. Y está limpio cuando todos saben apreciarlo.

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