Sipnosis: La buena suerte

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Sinopsis del libro: La buena suerte
Autor: Alex Rovira Celma, Fernando Trias De Bes
Por: Miguel Arguedas

LA LEYENDA DEL TREBOL MÁGICO

Hace mucho tiempo, en un reino lejano, Merlín convocó a todos los caballeros del reino y les dijo: «en siete noches, el Trébol Mágico de las Cuatro Hojas, el trébol que proporciona suerte ilimitada al que lo posee, nacerá en algún lugar del bosque encantado».

¿Quién aceptará el reto de ir al Bosque Encantado en búsqueda del Trébol Mágico? Todos se marcharon menos dos: Nott y Sid.

Ambos caballeros decidieron ir en busca del trébol de la buena suerte. Al llegar al bosque ambos fueron a buscar al gnomo, ya que era el único que podía saber donde se encontraban las raíces del trébol, a ambos les dijo que era imposible que creciera un trébol en estas tierras. Nott se fue impactado por las palabras del gnomo, en cambio Sid le pregunto cuales debían ser las condiciones de la tierra para que creciera el trébol y este le contesto que debía ser tierra fresca y abonada. Además le dijo donde podría encontrarla.

Al día siguiente ambos caballeros acudieron a la Dama del lago para ver si les proporcionaba alguna pista. La Dama del lago era una dama muy bella pero tenia que trabajar día y noche para que el lago no se desbordara y para ello hacía que el agua se evaporara porque ningún río salía del lago. Y le preguntaron “¿pueden crecer tréboles mágicos en este bosque?” ella les contesto que no. Nott enfadado empezó a pensar que Merlín les había engañado, dio media vuelta y se fue. Por otro lado Sid le preguntó cuanta agua necesitaba un trébol mágico para poder crecer a lo que la Dama le dijo que agua en abundancia era lo necesario. Entonces Sid le propuso un trato en que los dos ganaran “si tu me dejas hacer un arroyo a partir de este lago para conseguir agua yo conseguiré regar el trébol y tu no tendrás que trabajar tanto” la Dama del lago aceptó encantada.

Cuando el arroyo estuvo acabado, Sid acudió a la Secuoya, la reina de los árboles a la cual ya había visitado Nott con anterioridad, pero este se había marchado ya que le había dicho que no era posible que creciera un trébol. Ya que era el primer árbol en nacer de todo el bosque y por lo tanto el más sabio Sid le preguntó. “¿ha nacido alguna vez en este bosque un trébol?” a lo que la Secuoya respondió que no, porque los tréboles necesitan la misma cantidad de luz que de sombra y en el bosque encantado todo era sombra incluso de día. Dicho esto Sid regreso a su huerto que ya tenía la tierra fresca, abonada y con el agua necesaria. Pensó que al día siguiente podaría las ramas puesto que estaba cansado. Pero recordó que su abuelo le dijo una vez “no dejas para mañana lo que puedas hacer hoy” se dispuso entonces a podar las ramas muertas de los árboles para que los rayos del sol pudieran pasar a través del follaje.

Sid pensaba que ya tenía todos los factores para que su trébol creciera, pero no sabía si la tierra, el agua y la luz eran los únicos condicionantes del crecimiento de un trébol mágico. Por eso decidió subir a la cima de la montaña más alta del bosque para ver si encontraba algo que se le pudiera haber olvidado. Una vez en la cima, Ston, el rey da las piedras le dijo “tu debes ser el otro caballero que busca el trébol mágico, pues debes saber que un trébol mágico no pude crecer en las rocas”. Sid entonces entendió que no había quitado las rocas del terreno que tenía preparado para el trébol. Sin perder más tiempo acudió a su huerto y quitó todas las piedras.

Esa misma noche Nott y Sid se encontraron. Cuando Sid le explicó lo que había hecho Nott se burló de él y se fue. Cuando Nott calló dormido, la bruja Morgana y su búho lo despertaron, entonces Morgana le dijo “Merlín te ha engañado, os a enviado a este bosque para que lo busquéis aquí pero el trébol nacerá en el jardín del palacio a cambio de esta información quiero que mates a Merlín.” Nott sin pensárselo se fue con su caballo al palacio dispuesto a matar a Merlín. La bruja Morgana más tarde despertó a Sid para contarle otra de sus mentiras pero Sid no la escuchó, porque creía ciegamente en lo que le había dicho Merlín.

Nott llegó al palacio a la mañana siguiente dispuesto a matar a Merlín y a coger el trébol mágico que le daba a su poseedor la suerte ilimitada. Pero al llegar al jardín del palacio vio que ahora estaba cubierto de losas y en el centro se encontraba Merlín. Entendió entonces que la bruja le había mentido y que Merlín lo sabía.

Sid había despertado de nuevo y esperó unas horas hasta que un brisa silenciosa hizo que miles de semillas cayeran no sólo en su pequeño huerto sino en todo el bosque y en todo el reino. Esta lluvia era muy habitual en esta época del año y por lo que él sabía tenía entendido que la gente pensaba que no tenía otra finalidad excepto ensuciar, pero estas semillas resultaron ser de tréboles mágicos, que nacieron al instante al caer en el huerto de Sid. Sid volvió al castillo a enseñar los tréboles mágicos de cuatro hojas a Merlín.

REGLAS DE LA BUENA SUERTE

1. La suerte no dura demasiado tiempo, porque no depende de ti. La Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre.

2. Muchos son los que quieren tener buena suerte, pero pocos los que deciden ir a por ella.

3. Si ahora no tienes buena suerte tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre. Para que la buena suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.

4. Preparar circunstancias para la buena suerte no significa buscar sólo el propio beneficio. Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la buena suerte.

5. Si dejas para mañana la preparación de las circunstancias, la buena suerte quizá nunca llegue. Crear buena suerte requiere dar un primer paso… ¡dalo hoy!

6. Aun bajo las circunstancias aparentemente necesarias, a veces la buena suerte no llega.

7. A los que sólo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo. A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa.

8. Nadie puede vender suerte. La buena suerte no se vende. Desconfía de los vendedores de suerte.

9. Cuando hayas creado todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones. Para que la buena suerte llegue confía.

10. Crear buena suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad. Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: siempre esta ahí.

Por lo tanto la buena suerte depende de crear las circunstancias necesarias, y crear estas circunstancias depende solamente de TI.

CONCLUSIÓN

“La Buena Suerte” es un maravilloso libro inspirador y extraordinariamente positivo, una fábula que desvela las claves de la Buena Suerte y de la Prosperidad tanto en la vida como en los negocios.

Es breve y ameno, pero ante todo muy útil, tanto para la vida profesional y laboral como para la vida privada de cada uno.

El objetivo es extremadamente claro. Para obtener resultados distintos, tienes que hacer cosas diferentes. Si creas las circunstancias necesarias tú vida cambiará, pero si sigues haciendo lo mismo, no pasará nada nuevo en tu vida. Esto aplica para tu trabajo, las relaciones interpersonales, el amor, la salud, etc.

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